Construyendo información para Otra Economía
Vivir del trabajo
(Ansol).- Son cabeza de león en cada una de sus comunidades. No faltan en ninguna casa. Por sus páginas pasan desde el anuncio del Intendente hasta el nacimiento del nuevo habitante de la ciudad; desde la información de servicio básica hasta esa comidilla escandalosa, escrita de un modo que sólo la idiosincrasia cómplice del lugar permite entender de qué se trata. Están en bares, peluquerías y en todas las conversaciones, en la cola del banco o en el alto de las vecinas que se juntan a barrer la vereda.
A la inversa de los grupos monopólicos, los medios gráficos regionales están obligados a vender publicidad baratísima en un papel carísimo. Ni en ciudades pequeñas ni en muchas capitales provinciales logran retener a los mejores recursos humanos formados en la geografía propia. No acceden al crédito ni a programas para Pymes, pero crean -formal e informalmente- muchos puestos de trabajo.
En la enorme mayoría de los casos, los editores responsables de estas publicaciones no participan en la diversificación de negocios diversificados. No están asociados a bancos ni a pooles de siembra. A la inversa de lo que ocurre con las actividades financieras -que crecen a la sombra de las penurias económicas- los medios regionales tienen la necesidad de desarrollarse en comunidades prósperas: concesionarias, inmobiliarias, supermercados, casas de electrodomésticos y los estados municipales suelen ser sus principales anunciantes, porque estos medios -que se sostienen con publicidad y venta de ejemplares- no tienen posibilidades de sobrevivir cuando cae el consumo.
Con intereses objetivos coincidentes con el desarrollo económico de las regiones en las que están insertos -y a pesar de las debilidades que muchas veces les impone la propia escala- los medios gráficos regionales abordan temáticas propias y contenidos locales que no se expresan en ninguna otra manifestación comunicacional. Son productos culturales únicos que reflejan sentires, idiosincrasias y valores particulares. Sacan pecho en las veredas de sus comunidades, pero aplastados por el techo propio, terminan encerrados en un territorio chico cada vez más asediado por la uniformidad de las expresiones mediáticas del capital concentrado.
Una mirada integral indica la necesidad pública de superar el límite de la escala económica y avanzar en la protección de estas expresiones culturales.
*Presidente de Diarios y Periódicos Regionales Argentinos (Dypra)»
