«El endeudamiento es una imposición para controlar territorios»

(Ansol).- El sociólogo y docente de la Universidad Nacional de La Plata Gabriel Merino identificó las estructuras de poder norteamericanas y planteó una estrategia para poder enfrentar a los holdouts desde la integración regional.

«Pagar la deuda es que la riqueza de los argentinos, de los sectores productivos locales, que se vaya al exterior. Además, siempre fue una imposición de los actores extranjeros para chupar la sangre de los argentinos porque el endeudamiento es una imposición para controlar territorios», subrayó.

Merino, quien también se desempeña como investigador en el Centro de Estudios Formación e Investigación en Política Economía y Sociedad (Cefipes), aventuró que la Argentina tiene que «salir de ese esquema», en tanto si bien hubo una política de desendeudamiento en los últimos años importante se vuelve necesario «tener instrumentos financieros propios».

«La disputa de los fondos buitres con Argentina, en realidad, está en el marco de un enfrentamiento global. Nosotros tenemos que entender que, hoy por hoy, hay una guerra financiera a nivel mundial», asentó, y graficó para completar: «La fragmentación de Latinoamérica es un producto de los intereses de las grandes potencias».

En ese escenario, enumeró a dos «de los protagonistas centrales de esa guerra financiera»: uno ligado al Partido Demócrata y el otro, al Republicano de los Estados Unidos.

Este último, a la que definió como la «fracción neoconservadora», es la que «está dinamitando la reestructuración de deuda de la Argentina, detrás de los fondos buitres» en tanto que la otra «es financieramente global, no sólo opera en los EEUU y es la que coordinó la reestructuración de nuestro país».

Merino recordó que también operan en esta situación «los grandes intereses petroleros» relacionados con algunos de los principales bancos del país norteamericano como el JP Morgan y el Bank of America.

«Estos dos fueron tremendamente beneficiados en el gobierno de Bush, para que absorban y se queden con los caídos por la crisis. De hecho, casi que podríamos decir que el Tesoro de los EEUU le regaló al JP Morgan y al Bank of America dos bancos caídos: el Merrill Lynch y el Bear Stearns.»

Esas entidades financieras amparadas por el poder neoconservador, según el investigador, «añoran o pretenden seguir reproduciendo el viejo imperialismo americano, centrado en el dólar».

Esta mañana, durante su habitual conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, reiteró una vez más que «la Argentina mantiene su posición de propiciar un diálogo que permita condiciones justas, equitativas, legales y de carácter sustentable para el ciento por ciento de los bonistas» y volvió a rechazar la posibilidad de un «default técnico».

No obstante, hace algunas horas se conoció la decisión del juez Thomas Griesa de rechazar el pedido del gobierno argentino para que vuelva a instalar una medida cautelar que permita concretar el pago a los bonistas que ingresaron al canje de deuda juez de Nueva York.

En cambio, convocó a que los representantes nacionales y los fondos buitre continúen las negociaciones a fin de encontrar un acuerdo antes del 30 de julio, cuando el país caería técnicamente en default.

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