Construyendo información para Otra Economía
‘Un hecho de seguridad jurídica es no quedarse con el dinero de otra persona»
(Ansol).- La cooperativa* analizó la situación en el en el suplemento Trabajo y Economía de Tiempo Argentino. La agencia Ansol reproduce el artículo:
Semanas atrás, en un canal de televisión con sede en el barrio de Palermo de la Ciudad de Buenos Aires, un economista presentaba un informe donde daba cuenta de los abultados márgenes de ganancia que obtienen algunas cadenas de supermercado en la totalidad de los rubros que comercializan.
En lo que respecta a artículos del hogar, el mecanismo de fijación del precio de venta al público es diferente a otros rubros ya que son los fabricantes o proveedores quienes lo determinan. Cada empresa de venta al público puede generar bonificaciones o mejoras en las condiciones de venta, destacándose las empresas asociadas a entidades financieras que obtienen mejores resultados por los costos asociados que terminan pagando los usuarios de tarjetas de crédito.
Luego de la depreciación del peso del 21 y 22 de enero, el componente inflacionario «por las dudas» determinó que en los días subsiguientes los precios de los electrodomésticos tuvieran un aumento del orden del 20 al 30 por ciento.
Ciudadanos con capacidad de ahorro salieron a comprar electrodomésticos y otros bienes, entendiendo el gasto como una alternativa para no descapitalizarse.
Se vivieron diversas situaciones por esos días. Por caso, páginas webs de cadenas de comercialización de cobertura nacional que se encontraban caídas con la excusa de estar «en mantenimiento», por lo cual era imposible realizar operaciones por esa vía tan promocionada. Según consta en artículos periodísticos de distintas localidades del país, «algunas casas de electrodomésticos quitaron los precios en vidriera» porque «no había precio». Esta situación se repetía al momento de concurrir a los locales en que las variaciones fueron repentinas, siempre en alza, en especial el jueves 23 de enero.
Este hecho motivó la intervención de la Secretaría de Comercio Interior de la Nación, logrando como resultado que los proveedores retrotrajeran sus listas de precios e implementaran un aumento más lento y espaciado en el tiempo. El acuerdo puso como límite un aumento del 7,5 por ciento en los valores respecto a los vigentes a fines del año pasado.
Se dio entonces una nueva situación: aquellos que compraron en esos últimos días de enero abonaron más caros los artículos del hogar, excedente que quedó directamente en manos de las empresas de venta al público. No fueron pocos quienes en el desconcierto alentado por los medios masivos de comunicación perdieron varios cientos de pesos.
Una respuesta justa. En las páginas de Trabajo y Economía se vienen publicando aportes surgidos de la experiencia del asociativismo, cuyos formatos más reconocidos son el mutualismo y el cooperativismo, que dan testimonio de la mayor justicia existente en ese tipo de relaciones entre las personas.
En esta ocasión se destaca un hecho con pocos antecedentes que las autoridades de la Cooperativa Obrera Ltda., asociación que cuenta con cerca de un millón cuatrocientos mil asociados, han preferido no publicitar por cuanto consideran que es parte de la ideología y, por lo tanto, del accionar cotidiano de esa empresa.
Anualmente, al finalizar el balance, los asociados a esa entidad que realizan sus compras en los más de 100 supermercados que posee en las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Neuquén y La Pampa, reciben la distribución del excedente que les corresponde por su participación en las compras, por lo general promediando el mes de septiembre. Al momento de abonar en línea de caja se les consulta si desean tomar su excedente como parte de pago de lo adquirido ese día.
Las autoridades de la Cooperativa al informarse por sistema que 759 asociados adquirieron mercadería del sector hogar en un pago, y luego esos artículos bajaron de precio, tomaron la decisión de comunicarse personalmente con cada unos de ellos para notificarles la devolución de la diferencia de precio que le correspondía a cada uno. Un hecho de justicia y de seguridad jurídica es no quedarse con el dinero que es de otra persona, aunque para ello no sea necesario utilizar un arma de fuego.
*Cooperativa Diarios y Periódicos Regionales Dypra. Publicado el 8 de abril en Trabajo y Economía.
